Dos personas murieron y al menos 45 resultaron heridas, incluidos tres periodistas, desde que comenzaron los disturbios el jueves por la noche, según fuentes hospitalarias y testigos. "Permitiremos a los manifestantes que dejen hoy el área", dijo el portavoz del ejército Sansern Kaewkamnerd a los periodistas, añadiendo que las autoridades intentaban precintar el campamento, cortando los suministros y limitando el tamaño del número de los allí reunidos.
Subrayando las sospechas de que algunos miembros de las fuerzas de seguridad podrían simpatizar con los camisas rojas, un policía tailandés disparó contra los soldados para ayudar a un manifestante herido, dijo un testigo de Reuters. Un portavoz policial negó este hecho. La crisis, en la que han muerto 31 personas y más de 1.400 han resultado heridas.
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